Edad de Piedra

La Edad de Piedra o Etapa Lítica[1][2] es el período de la prehistoria que abarca desde que los seres humanos empezaron a elaborar herramientas de piedra hasta el descubrimiento y uso de metales. La madera, los huesos y otros materiales también fueron utilizados (cuernas, cestos, cuerdas, cuero, etc.), pero la piedra (y, en particular, diversas rocas de rotura concoidea, como el sílex, el cuarzo, la cuarcita, la obsidiana) fue utilizada para fabricar herramientas y armas, de corte o percusión. Sin embargo, ésta es una circunstancia necesaria, pero insuficiente para la definición de este período, ya que en él tuvieron lugar fenómenos fundamentales para lo que sería nuestro futuro: la evolución humana, las grandes adquisiciones tecnológicas (fuego, herramientas, vestimenta), la evolución social, los cambios climáticos, la diáspora del ser humano por todo el mundo habitable (ecúmene), desde su cuna africana, y la revolución económica desde un sistema recolector-cazador, hasta un sistema parcialmente productor (entre otras cosas). El rango de tiempo que abarca este período es ambiguo, disputado y variable según la región en cuestión. Aunque es posible hablar de este período en concreto, para el conjunto de la humanidad: no hay que olvidar que algunos grupos humanos nunca desarrollaron la tecnología de la fundición de metales y por tanto quedaron sumidos en una edad de piedra hasta que se encontraron con culturas tecnológicamente más desarrolladas. Sin embargo, en general, se considera que este período comenzó en África hace 2,8 millones de años, con la aparición de la primera herramienta humana (o prehumana).[3] A este período le siguió el Calcolítico o Edad del Cobre y, sobre todo, la Edad de Bronce, durante la cual, las herramientas de esta aleación llegaron a ser comunes; esta transición ocurrió entre 6000 a. C. y 2500 a. C.

Típica herramienta de piedra tallada.

Tradicionalmente se viene dividiendo esta Edad en Paleolítico, con un sistema económico de caza-recolección, y Neolítico, en el que se produce la revolución hacia el sistema económico productivo: agropecuario (agricultura y ganadería).

África

A diferencia de Eurasia e, incluso, América, los cambios climáticos ocurridos durante la prehistoria en el continente africano no son glaciaciones sino periodos de mayor humedad (pluviales) alternados con otros de más aridez (interpluviales), si bien su determinación y cronología es bastante difícil de delimitar (para algunos los episodios pluviales corresponden con las glaciaciones, para otros, con los interglaciares):[4]

Norte de África

El África Mediterránea tiene durante la Edad de Piedra, una periodización esencialmente paralela a la Europea,[5] al menos hasta el Neolítico, pero después, la influencia de la civilización egipcia y la llegada de colonizadores fenicios acelera el ritmo evolutivo respecto a Europa.[6]

El Paleolítico

Las culturas más antiguas pueden inscribirse en el Olduvayense, localizado en yacimientos como Sidi Abderramán en Casablanca (Marruecos), estudiado por el profesor Pierre Biberson y datado en cerca del millón de años, el cual ha podido establecer una transición gradual desde una cultura en la que predominan los cantos tallados, hasta otra en la que el bifaz es el fósil director. Las industrias de Sidi Abderramán podrían vincularse al tipo humano hallado por Camille Arambourg en Ternifine (Argelia), el llamado Atlanthropus mauritanicus (en realidad una variedad de Homo heidelbergensis).[7]

El Achelense[8] es muy antiguo y muy abundante en esta zona, destacan, entre otros, yacimientos como Sidi Zin (Túnez), Ain Fritissa (Marruecos), Arka, Erg Tihodaine, Tachengit y Tabelbalá (todos en Argelia); Abbassieh, Kharga y Gurnah (en Egipto). Sólo en Argelia ha sido posible establecer una secuencia completa del Achelense norteafricano (entre 800 000 y 100 000 años de antigüedad), especialmente rico en hendidores, además de bifaces.

Línea del tiempo del Paleolítico Inferior y Medio en el Norte de África

El Paleolítico medio norteafricano nace por la llegada de los neandertales, probablemente, procedentes de Europa portando su cultura Musteriense. Actualmente se ha reavivado la controversia de la ruta que siguieron los neandertales entre África y Europa, ya que, aunque se había llegado al consenso de que fue a través del Próximo Oriente, recientes descubrimientos parecen demostrar que cuando menos hubo comunicación a través del estrecho de Gibraltar, probablemente en ambos sentidos.[9] Sin embargo, el Paleolítico medio norteafricano, tan similar al europeo hasta hace un poco más de 50 000 años, inicia un periodo ocupado por una industria sin paralelo, llamada cultura Ateriense, que recibe el nombre del yacimiento argelino de Bir el-Ater (Argelia). El Ateriense es muy similar al musteriense y, de hecho, algunos sostienen que deriva de éste, pero se distingue de él porque la mayor parte de los útiles son pedunculados (raspadores, puntas, raederas, etc.) y piezas foliáceas con retoque cubriente. Se asocia al tipo humano de Jebel Irhoud (Marruecos). El Ateriense es muy abundante durante unos 20 000 años (Bir el-Ater, Taforalt, Temara, Dar-es-Soltan...), pero hace 30 000 años comienza su declive, aunque perdura marginalmente hasta el Holoceno, hace 12 000 años. El Ateriense se asocia a condiciones climáticas secas, por lo que su máxima expansión coincide con periodos de aridez. De hecho, se sospecha que sus raíces se hunden hasta el año 70000 a. C. En cambio, su ocaso es producto de un clima más benigno en el Sáhara, lo que provocó la venida de pueblos más avanzados, humanos modernos con culturas laminares, fundamentalmente el Iberomaurisiense y otras que se citan a continuación. De todos modos, durante varias decenas de miles de años las industrias aterienses conviven con las industrias laminares, ocupando nichos ecológicos diferentes.

El Paleolítico superior tampoco es igual al europeo, pues el conjunto de culturas que se dan en el norte de África es diferente. La más conocida es el Iberomaurisiense u Oraniense, una facies cultural propia del Magreb que nace poco antes del 30000 a. C. y mantiene extensa longevidad, pues aún se encuentra presente al comenzar el Mesolítico, desapareciendo hace unos 8000 años. Su origen y características son aún tema de debate, de hecho ha sido objeto de todo tipo de especulaciones sobre su raíz ateriense, para unos, traído por inmigrantes de la península ibérica, según los que le dieron su nombre, y de procedencia oriental (llegada de primitivos modernos) según la mayoría. Es una cultura leptolítica, es decir, laminar: en la que las hojas líticas ya son esenciales como soportes para todo tipo de utensilios, obtenidos por medio de retoque abrupto, y que con el tiempo tiende a la microlitización, documentándose, incluso la técnica del microburil, se asocia a restos humanos de aspecto cromañoide europeo, como los de Mecha el-Arbi y Afalou Bou Rummel;[10] pero también tiene muchas similitudes con industrias de zonas ubicadas más al este, sin que haya podido averigüarse cuál de ellas es la más antigua. Estamos hablando de culturas como el Dabbaniense (Libia), Mochambiense, Qadense y otras culturas del valle del Nilo; con una antigüedad mínima de 40 000 años, con numerosos raspadores, raederas, buriles y hojas de borde abatido. El microlitismo aparece muy pronto, en torno a 14 000 años de antigüedad; estas culturas variadas y, a la vez, semejantes, enlazan con el Capsiense epipaleolítico.

Línea del tiempo del Paleolítico al Neolítico en el Magreb

El Epipaleolítico

La cultura más importante de esta fase es, sin duda, la Capsiense, una cultura bastante tardía, incluso para el Mesolítico, y, de hecho esta cultura sobrevive al Neolítico bajo la denominación de Neolítico de tradición capsiense. De todos modos el Capsiense fue definido por J. de Morgan en el yacimiento de El-Mekta, cerca de Gafsa (قفصة, Túnez), pero su influencia supera la región magrebí, alcanzado la Cirenaica, e incluso las riberas del valle del Nilo. Los yacimientos capsienses suelen tener gran cantidad de conchas de origen bromatológico («concheros») y una industria lítica laminar y microlítica (con trapecios y triángulos) a la que se suman huevos de avestruz, usados como recipientes, muchas veces decorados. El Capsiense se podría asociar a los restos humanos de Ain Dakkara, en Libia, con las impresionantes manifestaciones rupestres del Tassili y otras zonas rocosas saharianas.

Principales yacimientos del Iberomaurisiense y del Capsiense en el Magreb

Neolítico norteafricano

Zona occidental
El primer neolítico del litoral norteño de África pertenece al horizonte Cardial, de principios del séptimo milenio (el hábitat principal eran las cuevas en las que, junto a restos de cerámica impresa y pruebas de pervivencia de la caza, se encuentran otras que demuestran que ya se practicaba la agricultura, la ganadería y el marisqueo). En el occidente la cultura de origen local también se sumó a las innovaciones, naciendo el llamado Neolítico de tradición capsiense, que predomina en el área megrebí, desde antes de 5000 a. C. hasta después de 2000 a. C. Este neolítico se caracteriza por un florecimiento en las técnicas de talla de sílex (al principio predominan los microlitos geométricos, pero son sustituidos por puntas de flecha foliáceas). La ganadería y la caza son las actividades principales, siendo la agricultura algo secundario; La cerámica es grosera y sin decoración y compite con las vasijas hechas con huevos de avestruz, algunas ricamente decoradas.[11]
Zona central
Aparece, en un proceso similar al anterior y cronología coetánea, el Neolítico Sáharo-Sudanés: éste, aunque se parece al Capsiense (ambos son pueblos seminómadas de pastores y cazadores), y es posible que tenga mucha relación con él, destaca por su mayor nivel de desarrollo, una cerámica cuidada, profusamente decorada con incisiones e impresiones, inhumaciones en posición contraída, con ocre y un ajuar con ornamentos de cornalina, amazonita, calcedonia o marfil. Se le atribuye un arte rupestre en abrigos y covachas repartidas por el desierto.
Zona del Nilo[12]
Se distinguen dos zonas de neolitización aparentemente autóctonas, al sur la zona del Alto Egipto, con su cultura más importante, el Badariense, y al norte, en el Bajo Egipto, donde destaca, junto al delta, la cultura de Merimdé y en el lago Moeris, en los estratos más profundos de el Fayum que se inscriben en las fases neolíticas. En todos los casos el neolítico nace en el V milenio a. C., perdurando a lo largo del IV milenio a. C. La comunicación entre ambas zonas debió existir a lo largo del río, pues al comenzar el III milenio a. C. comparten tantos rasgos en común que podría hablarse de una misma cultura, no ya neolítica, sino del Calcolítico, el Geerzense, más rico al sur (Nagada II) que al norte (Maadiense).
Línea del tiempo del Neolítico en el Nilo
El neolítico de Merimdé se conoce por un gran yacimiento en pleno delta (Merimdé Beni-Salamé) con graves problemas de conservación debido al entorno pantanoso que lo rodea. Los poblados conocidos tenían viviendas de planta oval construidas con esteras de caña, con hogares y silos; la cerámica, aunque es variada en formas, es grosera, elaborada sin torno y carece de decoración, salvo en las últimas fases, en que recibe una capa de engobe rojo. También modelaron rudimentarias estatuillas, destacando un tosco rostro humano. Hay restos de fusayolas y algún huso, indicando la existencia de telares. Se evidencia un alto grado técnico en la industria lítica, con puntas de flecha de base cóncava y piezas bifaciales, a veces combinando el retoque por presión con el pulimento de piezas, tales como puntas de lanza de asombrosa factura; también hay cuchillos, dientes de hoz, y otros utensilios cotidianos como las hachas pulimentadas. En Merimdé aparecieron rudimentarias paletas cuya supuesta función es la mezcla de pigmentos (quizá para los tejidos), en materiales diversos y sin formas definidas. Se conocen cientos de enterramientos en fosas ovales.
El Badariense también dispone de evidencias de enterramientos en fosa que, generalmente, están en la misma ribera del río, lo que ha favorecido que los sedimentos las preserven en bastante buen estado: muchas de ellas están apuntaladas con tablas; los esqueletos y momias naturales tienen posición fetal, con ajuar compuesto por un cinturón de fayenza, cerámica, puntas de flecha y adornos diversos; posteriormente el cadáver se cubría con una piel.[nota 1] La cultura material se conoce mejor que en el Bajo Egipto, al menos, parece más rica o, simplemente las condiciones ambientales han favorecido su conservación: con espléndidas piezas de sílex (hojas, piezas bifaciales, puntas de flecha...), paletas de esquisto para mezclar colorantes, sin adornos, pero con siluetas diversas (sobre todo cuadrangulares y con forma de pez); piezas de hueso y marfil, tejidos e, incluso (al final), algunos objetos de cobre. Hay un arte mobiliario relativamente desarrollado, con estatuillas masculinas, femeninas y figuras de animales. La cerámica es delicada, variada y, al principio, suele estar bruñida con decoración en relieve formando ondulaciones; después surge la cerámica pintada con motivos geométricos, vegetales y animales, hasta aparece la figura humana. La agricultura y la ganadería están muy bien documentadas y los poblados tienen viviendas de planta cuadrangular construidas con ramaje y adobe. El Badariense parece enlazar, sin solución de continuidad, con el periodo predinástico de Egipto (por tanto ya entraríamos en la Historia). De hecho, al Neolítico egipcio se le llama, en tono general «Periodo predinástico primitivo».
Los primeros metales aparecen en el antiguo Egipto al final del predinástico primitivo, e inmediatamente después inventan la escritura y surgen como gran cultura de la Antigüedad, cuya influencia no sólo afectará al Mediterráneo, sino también a gran parte del continente africano (desde el IV milenio a. C.). El Magreb, en cambio se estanca, habitado por pueblos líbicos mal conocidos, no es fácil hablar de una edad del Bronce al estilo del resto del Mediterráneo; de hecho son los fenicios quienes, en torno al año 1000 a. C., en adelante, inducen cambios tales que sacan a esta región de la edad de Piedra definitivamente.

África subsahariana

La geografía del África central y meridional resulta bastante homogénea comparada con la de otros continentes, debido a que se trata de una de las zonas geológicamente más antiguas del planeta y la erosión ha eliminado las grandes barreras naturales. Tan sólo merece la pena destacar las altiplanicies y depresiones formadas por movimientos tectónicos diversos: la cuenca del Congo y la hoya del Kalahari, rodeadas por las mesetas (geológicamente: escudos y macizos arcaicos) en Angola, Namibia y Zambia, entre otros. Las cordilleras y zonas escarpadas existentes se agrupan hacia el este (Drakensberg, los montes Muchinga, los montes Mitumba, los montes Ruwenzori, donde se localizan los picos Kilimanjaro y Kenia y, ya más al norte, el macizo Etíope) en asociación con la gran falla conocida como Gran Valle del Rift, una enorme zona llena de cizalladuras, volcanes, bloques elevados, gigantescos lagos y sobre todo, barrancos. Tiene forma de «Y» y casi 5000 km de longitud, ya que nace al sur de Mozambique y llega al mar Rojo, desde donde continúa, en Asia, hasta el valle del Jordán. Precisamente el Valle del Rift es la zona donde pudo comenzar la historia del ser humano.

Aunque en la actualidad hay considerables diferencias climáticas, hidrográficas y ecológicas, no es posible aplicar estos parámetros a la Edad del Piedra, pues —como se ha indicado— hubo significativos cambios ambientales a lo largo de su desarrollo. Precisamente fue alguno de esos cambios, combinado con transformaciones geológicas, la chispa que, posiblemente, propició la aparición y evolución de los homínidos. Al parecer, hace más de 20 millones de años, los monos primitivos habitaban los densos bosques de África Oriental. Estos primates (tal vez Propliopithecus-Aegyptopithecus) se desplazaban por los árboles a cuatro patas. Un presunto movimiento tectónico (relacionado de alguna manera con el Rift) hizo que las selvas permaneciesen en el oeste, pero provocó una desecación del este, apareciendo un territorio de sabanas y praderas a las que los nuevos primates tuvieron que adaptarse. De este modo, se supone que nacieron los primeros antropoides bípedos, que, posiblemente, pertenecieran a la especie Ardipithecus, que, a su vez, dio lugar a los australopitecinos en un momento indeterminado entre seis y cuatro millones de antigüedad.

No se descarta que algunos australopitecinos avanzados elaborasen herramientas rudimentarias, pero hay una fuerte polémica al respecto: por lo que a este punto se refiere consideraremos que son los miembros del género Homo los primeros que fabricaron herramientas previsoramente, es decir, antes de necesitarlas, sin improvisar, sino previniendo su posible uso con antelación. En ese momento comienza la Prehistoria y la Edad de Piedra que, para el África subsahariana suele dividirse en fases de denominación anglosajona:

Evolución humana

Temprana "Edad de Piedra"

Literalmente significa Edad de Piedra temprana, se refiere al periodo comprendido desde la aparición del primer ser humano, hace más de dos millones y medio de años, hasta hace unos 200 000 años. Incluye, prácticamente, todos los grandes pasos de la evolución humana (pues los llamados humanos «primitivos modernos» debieron surgir al final del mismo), así como importantes avances culturales, de los que apenas conocemos los referentes a unos pocos vestigios conservados de piedra y hueso. Para entenderlos mejor suele dividirse en dos grandes etapas:

Línea del tiempo del Paleolítico Inferior del África Subsahariana


El Achelense va desapareciendo en fechas en las que aparecieron los humanos modernos primitivos, mucho más inteligentes y con una tecnología mucho más sofisticada y diversa. Aunque no pertenezca a esta región, en Jebel Irhoud, próximo a Marrakech (Marruecos) ha aparecido una mandíbula de primitivo moderno con más de 160 000 años; fecha similar tienen los restos de Herto (Etiopía) lo que permite jalonar el final de la Early Stone Age en todo el continente.[15]

Middle Stone Age (MSA)

Edad de Piedra intermedia, es el periodo comprendido entre el final de la Edad de piedra Temprana o ESA (hace 200 000 años), hasta el inicio de la Edad de Piedra Tardía, o LSA (hace 30 000 años); podría paralelizarse con el Paleolítico Medio Europeo, pero existen sensibles diferencias culturales y antropológicas entre ambas. Para ciertos autores, toda la zona tiene unas constantes comunes (técnicas de extracción Levallois o similares, presencia de finas piezas foláceas bifaciales, evolución hacia técnicas de obtención de hojas y hojitas, al final)[16] y otros aprecian dos corrientes cuya separación se va haciendo más sutil a medida que los descubrimientos avanzan y que ciertos autores atribuyen a imposiciones de la materia prima o a la especialización de las herramientas para hábitats de bosque y de sabana.[17]

Pieza foliácea


Línea del tiempo de la Edad de Piedra Intermedia (MSA) de África

Es difícil atribuir grupos humanos a cada una de esas herramientas, quizá las más arcaicas correspondan a presapiens, y las más evolucionadas a los primeros sapiens ancestrales. En efecto, los Primitivos modernos nacen en África, en esta fase, como hemos visto en el epígrafe anterior para Jebel Ihroud (Marruecos) y Herto (Kenia); también se documentan sus restos en los yacimientos sudafricanos de Border Cave y Klaisies River Mouth.

Late Stone Age (LSA)

La Edad de Piedra tardía es el último periodo del Paleolítico del África subsahariana. Desde el primer momento (el llamado early Late Stone Age) en el Sur de África ya hay culturas microlíticas y laminares —leptolíticas— en las que se ha podido documentar el trueque (¿comercio?) de obsidiana a lo largo de rutas que van del valle del Rift hasta Sudáfrica con 32 000 años.[19] Parecen existir dos tradiciones, una microlítica, aparentemente derivada de la tradición de Howieson's Poort, con culturas como Robberg o Wilton. Y otra basada en utensilios sobre lascas vulgares (Tshitoliense, Nachikufiense, Hargeisiense..., en África central y oriental) o incluso piezas macrolíticas como la cultura Albany o el Magosiense.


Línea del tiempo de la Edad de Piedra Tardía (LSA) de África

El final de la LSA viene acotado por las brillantes manifestaciones de la cultura Nok, que se asocia con la introducción de la tecnología del hierro a mediados del primer milenio de nuestra era. Aunque, en muchas regiones más aisladas, las herramientas apenas evolucionaron hasta la época de colonización europea.

Oriente Medio

Usaremos indistintamente las expresiones Oriente Medio y Próximo Oriente para designar a la región del Oriente más próxima a Europa. Sus límites varían según quién utilice el término pero, en su sentido más restringido, es sinónimo de Asia sudoccidental, incluyendo Turquía, Siria, Líbano, Israel, los Territorios Palestinos, Jordania, Irak, Irán (también, Arabia Saudí, Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen, de los que no se habla en el texto). A menudo, se incluye Egipto, pero hemos preferido dejar el valle del Nilo para el epígrafe África; por la misma razón reservamos Chipre para el capítulo europeo. En cambio, incluiremos ocasionalmente zonas del Cáucaso lindantes con Europa.

En cualquier caso, desde el punto de vista histórico y, más concretamente, prehistórico, el Oriente medio es lo que se denomina una Zona Nuclear que irradia continuas innovaciones y cambios que influyen decisivamente en el desarrollo, no sólo de zonas limítrofes, sino de toda Eurasia.

Paleolítico en Oriente Medio

Restos del Paleolítico Inferior en el Próximo Oriente
Los primeros bifaces, bastante toscos, aparecen al sur del lago Tiberiades, en Ubeidiya (Israel), junto a cantos tallados y núcleos toscos. En este lugar también se encontraron restos humanos muy antiguos (el Hombre de Galilea), no tanto como los de Dmanisi, aunque tienen más de un millón de años, pero son muy escasos.
Un Achelense más típico es el que observamos en Banat Yacub (Israel), datado en más de 800 000 años o en los yacimientos sirios de Lantamne (Achelense medio con unos 500 000 años) y Gharmachi (Achelense final). El Achelense final es el más abundante, lo encontramos tanto en yacimentos costeros (Ras Beyruth, Líbano), como del interior, es decir, el valle del Jordán, Um Qatafa, y sobre todo en Mugharet et-Tabun, que marca la transición al Paleolítico Medio. Dicha transición parece estar en las industrias líticas llamadas Yabrudienses (menos bifaces, más utensilios de lascas, mayor importancia del método Levallois...) El Yabrudiense ha sido fechado en Mugharet-el-Zuttiyeh con 150 000 años de antigüedad.
Línea del tiempo del Paleolítico Inferior en el Próximo Oriente
Ejemplo de la transformación lítica desde el Mustero-Levalloisiense hasta el Auriñaciense levantino
En Mugharet et-Tabun (Monte Carmelo, Israel), las industrias líticas más antiguas son las del Paleolítico Inferior (Achelense final y Yabrudiense); en ellas aparecen piezas de lascas de «Tradición Wadi-Mughara». El nivel que se le superpone es el de industrias líticas muy modernas, laminares, auriñacoides, pero de tradición Levalloisiense, este tipo de herramientas a veces ha sido deniminado Amudiense, pero su identidad es controvertida. En el techo de la secuencia hay típicas industrias musterienses, virtualmente idénticas a las europeas y asociadas a restos neandertalienses.
En consecuencia, existe una circunstancia excepcional en el Paleolítico Medio del Levante del Mediterráneo oriental. Y es que las herramientas musteroides no son las únicas ni las más antiguas de la zona. En efecto, el valle del río Jordán (que, realmente, es una fosa tectónica hidrológicamente endorréica) parece haber recibido una temprana visita de humanos modernos, incluso antes de que apareciesen los neandertales. Los datos, en cualquier caso, reflejan la tempranísima aparición de un tipo de herramientas líticas modernas (similares a las del Paleolítico Superior europeo), a partir del 56 000 a. C. (como mínimo y, si aceptamos la existencia del Amudiense la fecha alcanza los 70 000 años, es decir, mucho antes que en Europa), emparentada con la tradición Levallois, pero claramente auriñacoide (como hemos mencionado en la secuencia de Tabun): al principio aumenta el número de buriles, hojas de sílex y raspadores, puntas de Châtelperron... (Todos estos artefactos son más propios del Paleolítico Superior que del Paleolítico Medio) y, a partir del lascado tipo levallois, va desarrollándose la extracción laminar de hojas. Como hemos indicado, estas industrias líticas, a medio camino entre Levallois y Auriñaciense, han sido datadas en Boker Tachtit (Néguev) entre 47 000 y 38 000 años de antigüedad, pero se imbrican estratigráficamente con restos musteroides. El fósil director es la punta del Emireh, en realidad una variante laminar de la punta Levallois. Así aparece la cultura Emiriense, que es una transición muy temprana al Paleolítico Superior. Éste puede considerarse ya instalado en el 40 000 a. C., es decir, desde fechas muy tempranas. Todo parece sugerir que los seres humanos modernos pasaron por el valle del Jordán dejando una huella de profundas consecuencias.
Restos humanos de Primitivos modernos y Neandertales procedentes del valle del Jordán en Israel
Respecto de los fósiles humanos, el valle del Jordán es particularmente conocido por una serie de restos que comparten rasgos comunes entre «Neandertales clásicos»; y cromañoides o humanos modernos. Éstos a veces han recibido el apelativo de Neandertales progresivos, aunque en este texto se utilizará más el término Primitivos modernos. Los más interesantes, aunque no los únicos, son los casi íntegros restos de las cuevas de Skhül, Qafzeh, Amud y Mugharet-el-Zuttiyeh, con una antigüedad datada entre 100 000 y 90 000 años,[23] aunque haya quienes retrotraén la fecha mucho más[24] (recuérdese que la sepultura neandertal de Kebara tiene 60 000 años como mínimo). Al contrario que los Neandertales clásicos, estos «Primitivos modernos» no se extinguen, sino que enlazan sin solución de continuidad con los humanos modernos, tanto en el aspecto fisíco, como culturalmente. A grandes rasgos, estos Primitivos modernos se distinguen de los Neandertales clásicos en que tienen el rostro mucho más pequeño, menos prominente, sin espacio retromolar en el maxilar,[25] la frente alta y con mentón (aunque la capacidad craneana es similar, la estructura de la cabeza: esplacnocráneo/neurocráneo, es muy diferente).
Lo que no está resuelto es si estos Primitivos modernos de Oriente Medio son una avanzadilla en su camino hacia Europa (como hemos dicho, hay quien afirma que estos seres humanos modernos llegaron a Oriente Medio antes que los Neandertales[26]). Ambas especies estaban en franca expansión, una venía de Europa occidental y la otra de África, y se encontraron aquí, donde los restos hallados parecen un híbrido, resultado de relaciones físicas y/o culturales entre ambas especies.[27] Lo único comprobado es que los estratos arqueológicos en muchas cavernas (particularmente Mugharet et-Tabun y Amud) alternan industrias líticas mustero-levalloisienses de lascas (que se asocian a los Neandertales clásicos), junto a otras herramientas laminares auriñacoides más avanzadas, sin que pueda afirmarse cuáles son las más antiguas. Posiblemente convivieron durante miles de años.
Línea del tiempo del Paleolítico Medio en el Próximo Oriente
  • Fase I de Neuville: Emirense (punta de El-Emireh) —50 000/38 000 a. C.—
  • Fase II de Neuville: Ahmariense (punta de El-Wad) —38 000/32 000 a. C.—
  • Fases III de Neuville: Auriñaciense levantino inicial o Anteliense inferior —32 000/27 000 a. C.—
  • Fases IV de Neuville: Auriñaciense levantino medio o Anteliense superior —27 000/22 000 a. C.—
  • Fase V de Neuville: Auriñaciense levantino final o Atlitiense —22 000/14 500 a. C.—
Sin embargo, los estudios actuales prefieren referirse a dos corrientes culturales paralelas diferenciadas, entre otros motivos, por la tecnología lítica aunque ambas incluyen en su panoplia la producción de microlitos. Además, se ha revisado y corregido la cronología:
  • Como hemos señalado anteriormente, la cultura Emiriense se considera la transición entre el Paleolítico Medio y el Paleolítico Superior . Esta transición se documenta muy bien en Boker Tachtit, a partir de 44 000 a. C. (aunque también, Ksar Akil, ambos en el desierto del Neguev, Líbano). Paulatinamente el método Levallois evoluciona hacia técnicas modernas de extracción de largas hojas de sílex, a partir de las cuales se elaboran las típicas puntas del Emireh, buriles y las denominadas lames à chanfrein. La cultura de Emiriense parece desaparecer en torno a 36 000 a. C.
  • Ahmariense:[28] Esta cultura está datada entre 36 000 a. C. y 22 000 a. C. Aparentemente deriva del Emiriense y es posible que, a su vez, genere un Kebariense temprano (o Kebariense laminar, 22 000 a. C.-13 000 a. C.). Se caracteriza por una tecnología fuertemente laminar: de hojas y hojitas, en cuyo instrumental abundan las piezas de dorso, y los cuchillos, pero el fósil director es la punta de base retocada o punta de El-Wad. En cambio, escasean los buriles, por lo que las piezas óseas son de factura muy diferente a las Auriñacenses, habitualmente confeccionadas con estos utensilios especializados.
Utensilios típicos de la tradición Ahmariense
  • Auriñaciense Levantino:[29] Se da entre el 32 000 a. C. y el 18 000 a. C., y suele dividirse en tres fases (Anteliense inferior, Anteliense superior y Atlitiense). Deriva, quizá, del controvertido Amudiense o, más seguramente, procede del Auriñaciense europeo oriental (Bacho Kiro, Bulgaria).[30] Se caracteriza por la riqueza de productos carenados: núcleos carenados, raspadores carenados y buriles en hocico, con varios levantamientos sucesivos. Los núcleos se destinan a la obtención de grandes lascas y gruesas hojas que servirán de soporte para raspadores, buriles y hojas con retoque escamoso. Estos utensilios se reutilizan y se afilan una y otra vez, adquiriendo un aspecto romo, en hocico, con retoques escaleriformes, hasta que, finalmente son desechados por su excesivo desgaste. Entre el utillaje lítico laminar, más escaso, destacan las hojas de sílex con retoque continuo junto a microlitos similares a las hojitas de Dufour europeas, pero con el dorso curvado. También hay, por supuesto, industria ósea, destacando especialmente las azagayas biapuntadas y los punzones de hueso.
Utensilios típicos del Auriñaciense Levantino (Anteliense y Atlitiense)
Línea del tiempo del Paleolítico Superior en el Próximo Oriente
Durante la transición entre el Paleolítico Superior y el Epipaleolítico se produce un importante cambio conceptual. Las herramientas líticas más antiguas se obtienen con procesos operativos especializados, al objeto de obtener microlitos laminares. Al comenzar el Epipaleolítico, en cambio, el método no se destinó a obtener hojitas, sino hojas para microlitos geométricos, apareciendo la técnica del microburil y las primeras puntas de flecha con retoques planos cubrientes (todos estos rasgos apuntan a que en el Mesolítico surge la invención del arco).

Mesolítico en Oriente Medio

Comenzó hace unos 15 000 años en Mesopotamia y Egipto, al finalizar la última glaciación. El cambio climático provocó en la zona un proceso de desertización que, lógicamente afectó a las costumbres de sus habitantes, aunque de modo paulatino. También es posible que el cambio climático no fuera el único desencadenante del proceso, sino sólo un elemento más que estimuló al ser humano en su progreso. En cualquier caso, al principio, la caza y la recolección continuaron siendo fundamentales; pero, al reducirse las áreas ecológicamente productivas en las riberas de los ríos, lagos y oasis, la relación entre especies animales y/o vegetales con las comunidades humanas se hizo más íntima. En esta zona crecían espontáneamente el trigo y la cebada, y abundaban las manadas de ovejas, cabras y toros salvajes. El nomadismo se transformó, forzosamente, en semisedentarismo, la caza se convirtió en simbiosis (los humanos cazaban a sus piezas al tiempo que las protegían de otros competidores ecológicos, como reserva de comida) y la recolección se tornó en forrajeo organizado. Esta fase se llama, en el Oriente Medio, Kebariense. En este periodo, como acabamos de ver, se inventó el arco y las flechas cuyas puntas pueden estar elaboradas con una sola pieza lítica foliácea (la típica punta de flecha), o con varias incrustadas en un astil (es decir, microlitos laminares llamados puntas de Kebarah y microlitos geométricos).

Inhumación Natufiense de Nahal Me'arot, Israel

Posteriormente la recolección adquiere mayor importancia, surgiendo la cultura más significativa del Mesolítico medio-oriental, el Natufiense, localizada en las cercanías de Wadi-en-Natuf (un arroyo en territorio palestino), caracterizada por el sedentarismo (existen pequeños poblados con casas circulares de adobe y silos para el grano), el forrajeo sistemático y especializado en cereales, asociado a microlitos de tipo dientes de hoz, junto a morteros, piedras de moler, etc. En el Natufiense casi cualquier pequeña lasca alargada es aprovechada para obtener utensilios de diversas clases; es decir, aumenta la economía de gestos, pero, aparentemente, la técnica lítica se degrada. Sin embargo, esto podría interpretarse como una flexibilización de la economía, ya que los productos obtenidos son menos especializados, pueden usarse con diversos propósitos, no sólo como herramientas de caza, o por elaborarse in situ, para una necesidad puntual.

Línea del tiempo del Epipaleolítico/Mesolítico en el Próximo Oriente
Neolítico Natufiense Kebariense Paleolítico Superior

Neolítico en Oriente Medio

Hace algo más de 10000 años las innovaciones que se dieron llegaron a ser tan notables que se habla de la Revolución del Neolítico en el Oriente Medio, es decir: los territorios de Mesopotamia (actualmente, Irak) y Canaán (actualmente, Israel y Palestina); accesoriamente podríamos incluir también el valle del Nilo (Egipto), Líbano, el norte de Siria y el Sudeste de Anatolia (Turquía). Debido a la morfología de la región originaria, ésta ha sido denominada Creciente Fértil.

Los habitantes de Oriente Medio fueron los primeros en domesticar animales (ganadería: sobre todo, ovejas, cabras y vacas (la caza no se abandona del todo, pero ahora será algo secundario), así como en cultivar plantas: (agricultura: sobre todo, centeno (Secale cereale), cebada (Hordeum hexastichum), trigo (Triticum dicoccum) y otros cereales). La evidencia más antigua de trabajos agrícolas se da en Tell Abu Hureyra (Siria), hace 11 000 años; mientras que los primeros animales domésticos fueron los ovicápridos en Zawi Chemi Shanidar (Irak), hace unos 10 500 años.

El Creciente Fértil

Desde el Creciente Fértil, el Neolítico se fue extendiendo por Asia (hacia la India y China), África (sobre todo, en Egipto) y por Europa a través del Mediterráneo; las consecuencias del Neolítico afectaron a toda las regiones habitadas:

La cerámica aparece en una fase avanzada del Neolítico, de modo que hay un largo periodo llamado Neolítico Precerámico. Las primeras cerámicas conocidas son las de Kalat Jarmo (Kurdistán), que datan del 6750 a. C., así como las de Tepe Guram y Tepe Serdam (Irak), fechadas en el 6500 a. C. Previamente se utilizarían cestos impermeabilizados con barro o zulaque («bitúmen»).


Línea del tiempo del Neolítico en el Próximo Oriente
Edad de Bronce Oligarquía Uruk El Obeid Trueque Çatal Hüyük Jericó (Cisjordania) Jericó (Cisjordania) Simbiosis Domesticación Estratificación social Mercado Domesticación Historia Calcolítico Neolítico Neolítico Mesolítico

En el Próximo Oriente la Edad de los Metales coincide con la aparición de documentos escritos y el nacimiento de las primeras civilizaciones, por lo que éstas deberían incluirse, estrictamente hablando, en la Historia. Pero, como las fases iniciales del Calcolítico son previas a las primeras tablillas incisas y no hay ruptura cultural, en esta enciclopedia se incluyen procesos que se dieron en tiempos plenamente históricos.

América

La Edad de Piedra es mucho más tardía y tiene su propia idiosincrasia. Su relación con Asia viene dada por el hecho de que la teoría más aceptada es que el poblamiento humano de América se produjo desde Siberia a través de estrecho de Bering. La cuestión más discutida es: ¿cuándo? La glaciación de Wisconsin (Würm) provocó un descenso del nivel marino que, unido a la existencia de placas de hielo proporcionó un paso transitable sobre el estrecho de Bering entre ambos continentes denominado puente de Beringia. No siempre era posible atravesarlo, se ha estimado que al menos los humanos pudieron pasar en dos ocasiones en las que había una ruta libre de hielo: la primera duró unos 4000 años y la segunda unos 15 000 años; luego desapareció el puente con lo que la migración no tuvo retorno. Este puente según los científicos se habría formado hace 50 000 años. A tenor de estos datos, han surgido dos teorías sobre cuándo fue poblada América por primera vez por el ser humano:

Los amerindios vivieron aislados del resto de la humanidad durante 40 000 años, estos grupos humanos tuvieron que adaptarse a ocho tipos de clima distintos, se diversificaron en más de 300 tribus, con más de 2000 lenguas diferentes y desarrollaron, al menos, una docena de civilizaciones excepcionales. No es, pues, adecuado usar la misma terminología ni la misma periodización en América que en el Viejo Mundo. No se trata de un capricho chovinista, es la respuesta a una realidad arqueológica:


Prehistoria de América
Mayas Modernidad Periodo Posclásico de América Periodo Clásico de América Periodo Formativo de América Periodo Arcaico de América Periodo Arcaico de América Paleoindio Historia Metales Neolítico Mesolítico Paleolítico


Norteamérica y Mesoamérica

Punta de lanza tipo Clovis
en Nuevo México Estados Unidos

En 1958, los arqueólogos Gordon Willey y Philip Phillips propusieron las siguientes etapas para Norteamérica y Mesoamérica:

Mano recortada en mica Cultura Hopewell Estados Unidos

Cabeza olmeca gigante procedente de San Lorenzo de Tenochtitlán

De hecho, toda Mesoamérica puede considerarse un «área cultural con intensa profundidad temporal»: sus civilizaciones comparten rasgos étnicos y lingüísticos, plantas cultivadas, un calendario ritual de 260 días y conceptos religiosos parecidos. Sin embargo, la mejor forma de distinguirlas son las manifestaciones artísticas, la cerámica, la artesanía, la religión y la organización política.

Sudamérica

Al hablar de las primeras civilizaciones sudamericanas, coexisten dos puntos de vista acerca del origen de las grandes culturas andinas; por un lado, quienes sostienen que la cuenca del Amazonas constituyó un ente aislado e independiente de las costas del Pacífico y que las culturas andinas evolucionaron autónomamente: por otro lado, se han descubierto intensas relaciones comerciales y movimientos migratorios de gran amplitud entre la Amazonía y los Andes, incluso, algunos historiadores sostienen que los fundadores de las grandes civilizaciones andinas eran pueblos amazónicos cultivadores de mandioca y batata, así como pescadores fluviales que ocuparon la Puna y los valles. En Sudamérica la periodización resulta más compleja, a menudo se habla de un gran periodo denominado Precerámico (cc. 20 000 a. C.-2 000 a. C.) que engloba el «periodo Lítico», o «Paleoindio», y el «periodo Arcaico». Pero la disparidad de denominaciones es muy grande, por lo que se simplificará.

Panorama del sitio Precerámico de El Caral (Perú).
Figurita de tradición chibcha
Los Chibchas serían los más antiguos pobladores de (Panamá y Colombia) con más de 5000 años de antigüedad y una persistencia cultural notable, pues los españoles todavía pudieron conocerlos, aunque ya en fase de decadencia. Fueron grandes constructores y agricultores, aunque su fama les viene, sobre todo, por su habilidad para trabajar el oro, ya en el primer milenio antes de Cristo. Más al sur encontramos la cultura de Norte Chico, en Perú, desde 3000 a. C. a 2000 a. C., que constituiría el antecedente más directo de la Cultura Chavín, coetánea de los Olmecas en Mesoamérica). En realidad, la Cultura Chavín es el máximo referente preincaico de Sudamérica, con un desarrollo entre 900 a. C.y 300 a. C. El centro de esta cultura es el santuario andino de Chavín de Huántar, aunque esta cultura dominó todo el territorio peruano. La envergadura de las construcciones chavín indica una compleja diferenciación social, eficaz administración, activo comercio y una alta tecnología agrícola y cerámica. La cultura Chavín fue sustituida hacia el año 300 d. C. por la Cultura mochica o Moche, destacada por sus labores de irrigación y sus Huacas, o pirámides escalonadas de adobe. Sin embargo, los mochicas no formaron un estado, aunque su sociedad estaba fuertemente jerarquizada. En realidad, el primer estado andino es el Imperio Huari, fundado hacia el año 700. Los Huari dominaron los Andes hasta que fueron sustituidos por los Chimú, cuya capital fue Chanchán, una inmensa ciudadela de adobe y tapial situada en Perú. Los chimú fueron conquistados por los incas hacia el año 1470.
Como último ejemplo de la prehistoria americana vamos a citar a los constructores de Cerritos (Uruguay), quienes con unos 4800 años de antigüedad crearon una cultura menos espectacular, pero muy interesante. Sus aldeas eran circulares, con una plaza central rodeada de chozas de madera, construidas sobre montículos («cerritos»), había también montículos de desechos detrás del círculo de cabañas que, probablemente, estuvieron protegidas por una empalizada (al estilo de las alceas circulares amazónicas). Al parecer, las aldeas formaban grandes conglomerados que podrían constituir auténticas ciudades.

Los Andes centrales y sureños son otra de las grandes áreas nucleares americanas:
las expresiones culturales y políticas más logradas de su evolución son la ciudad y el estado.
La sucesión de culturas y lugares es inabarcable en un artículo de esta naturaleza, pero todas ellas manifiestan
un desarrollo muy complejo, producto de un largo proceso autóctono de experimentación y descubrimiento.
Se aconseja la lectura del artículo específico sobre Épocas preincaicas para ampliar información

Europa

La Edad de la piedra europea suele dividirse en tres etapas, siguiendo las propuestas de John Lubbock en 1865:

El Neolítico en Europa
Menhir de
Saint-Macaire (Francia).
El dolmen de Axeitos, en Galicia, España.

Un monumento megalítico es una construcción formada por piedras toscamente trabajadas y de tamaño gigantesco (de varias toneladas), de ahí su nombre: megas: gigante y, lithos: piedra. Hay varias clases de monumentos megalíticos:

  • Menhir: es una gran piedra puesta de pie que marcaría un lugar simbólico, posiblemente sagrado.
  • Alineamiento: es un conjunto de menhires dispuestos en fila.
  • Crómlech: es un conjunto de menhires puestos en círculo. Se supone que el alineamiento y el crómlech eran templos al aire libre, con posibles referencias astronómicas.
  • Milladoiro: amontonamiento de piedras y bloques de diverso tamaño que señalaría un lugar sagrado.
  • Dolmen: Es el monumento más complejo. Se trata de un lugar para enterrar a los muertos de la tribu; constaba de un corredor o pasillo de entrada y de una cámara funeraria, ambos construidos con grandes lajas de piedra, todo ello cubierto por un montículo de tierra y cascotes llamado túmulo. El dolmen es como una pequeña montaña artificial, con una cueva en su interior, también artificial. Todos los difuntos eran depositados en la misma cámara funeraria, ya que se trataba de un lugar de enterramiento colectivo; junto a los difuntos se depositaban ofrendas funerarias (armas, comida, joyas...).
Prehistoria del Viejo Mundo
Edad de Piedra Edad de los Metales
Paleolítico Mesolítico
Epipa-
leolítico
Neolítico Edad del Cobre
(excepto África subsahariana)
Edad del Bronce
(excepto África subsahariana)
Edad del Hierro
Paleolítico inferior Paleolítico medio Paleolítico superior

Véase también

Prehistoria de Europa

Prehistoria del América del Sur

Nota

  1. Las primeras excavaciones permitieron estudiar las características raciales de los esqueletos badarienses egipcios, llegando a la conclusión de que se trataba de un pueblo mestizo, medio africano, medio asiático, lo que inducía a pensar en una neolitización causada por la llegada de inmigrantes. Sin embargo, los recientes estudios del profesor Eugen Strouhal han cambiado por completo la visión del asunto, este antropólogo sostiene que los badarienses son negros auténticos, procedentes del corazón de África, de modo que el origen del neolítico egipcio sigue siendo tema de controversia: Strouhal, Eugen (1992). Life of the Ancient Egyptans. University of Oklahoma Press. ISBN 0-8061-2475-X.

Referencias

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  20. Estas fechas marcan el evento paleomagnético de Olduvai-Gisla, ya que bajo los fósiles más antiguos, yacía una colada basáltica (llamada superficie de Mashavera, de polaridad normal) con 1 850 000 años de antigüedad, sobre la que descansaba el estrato con los restos humanos, líticos y paleontológicos. Encima de los estratos fosíliferos la polaridad ya era negativa, lo que indica el fin del evento: Geología de Dmanisi
  21. La industria lítica de Dmanisi
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  30. Tradicionalmente se considera que Europa occidental es el núcleo originario del Auriñaciense, pero últimamente este aspecto se está cuestionando. Lo cierto es que no se sabe dónde surgió el Auriñaciense ni como se extendió hacia Oriente Medio. Belfer-Cohen, Anna y Bar-Yosef, Ofer (2006). «The geography and chronology of carinated core chaîne opératoire». Core Reduction, Chaîne Opératoire, and Other Methods: The Epistemologies of Different Approaches to Lithic Analysisst. 71° Annual Meeting of the Society for American Archaeology, San Juan (Puerto Rico). Páginas 3 y 4.
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Bibliografía

Prehistoria del Oriente Medio

Prehistoria del América del Sur

Enlaces externos

Prehistoria africana

Prehistoria del Oriente Medio

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