Novela picaresca

El Lazarillo de Tormes visto por el pintor español Francisco de Goya (1746-1828).

Novela picaresca es un género literario narrativo en prosa muy característico de la literatura española, aunque trascendió a la europea en general. Surgió en los años de transición entre el Renacimiento y el Barroco, durante el llamado Siglo de Oro de las letras españolas.

Introducción

La novela picaresca surgió como crítica por un lado de las instituciones degradadas de la España imperial y por otro de las narraciones idealizadoras del Renacimiento: epopeyas, libros de caballerías, novela sentimental y novela pastoril. El fuerte contraste de valores entre los distintos estamentos sociales de la España de la época generó, como respuesta irónica, unas llamadas «antinovelas» de carácter antiheroico, mostrando lo sórdido del momento histórico: las pretensiones de los hidalgos empobrecidos, los miserables desheredados, los falsos religiosos y los conversos marginados. Todos estos se contraponían a los caballeros y burgueses enriquecidos que vivían en otra realidad observada por encima de sus cuellos engolados. Algunos críticos han apuntado que este género es «Un producto pseudoascético, hijo de las circunstancias peculiares del espíritu español, que hace de las confesiones autobiográficas de pecadores escarmentados un instrumento de corrección».[1]

En España el género extraía la sustancia moral, social y religiosa del contraste cotidiano entre dos estamentos, el de los nobles y el de los siervos. Durante el siglo XVII comienza a vulgarizarse y degradarse la hidalguía y personajes, como don Quijote o el hidalgo pobre que se hace servir por Lazarillo de Tormes, son ilustraciones de este fenómeno en la literatura española, encontrando también su correlato reflejado por el género teatral del entremés. El humilde guitón, bigardo o pícaro de cocina como tal es un anticaballero errante en una «epopeya del hambre» a través de un mundo miserable, donde solo se sobrevive gracias a la estafa y el engaño y donde toda expectativa de ascenso social es una ilusión; los vagabundeos de un Pablos o de un Guzmán constituyen el contrapunto irónico a los de los valientes caballeros. La vida de Lazarillo de Tormes (1554) es el comienzo de una crítica de los valores dominantes de la honra y de la hipocresía, arraigados en las apariencias, que hallará su culminación y configuración canónica con la Primera parte de Guzmán de Alfarache (1599).

Características

Cubierta de una de las ediciones de 1554 del Lazarillo de Tormes.

Las características de este género son las siguientes:

Trayectoria del género

De la fábula milesia y la novela griega Vida de Esopo proviene un elemento satírico que ha sido una constante en la literatura universal. Aparece en el Satyricón de Petronio y sobre todo en El asno de oro de Lucio Apuleyo, así como en otras obras clásicas, pero también en la Edad Media a través de la literatura goliardesca, uno de cuyos representantes hispánicos es Juan Ruiz, arcipreste de Hita, y su Libro de buen amor; en las maqamat árabes configuradas como género a fines del siglo X por el persa Al Hamadani; en los fabliaux franceses; en la novela en verso Espill (Espejo, 1460), del valenciano Jaume Roig; en las aventuras folclóricas del astuto campesino medieval Till Eulenspiegel recopiladas por primera vez en 1515 en una antología alemana, probablemente basada en un original más antiguo de la Baja Sajonia; en algunas de las novelle de Giovanni Boccaccio y en el Arcipreste de Talavera Alfonso Martínez de Toledo; en La Celestina de Fernando de Rojas y sobre todo sus continuaciones, entre las que destaca la de Feliciano de Silva; en las autobiografías y biografías de criminales estudiadas por Parker, en La lozana andaluza de Francisco Delicado, en El momo de León Battista Alberti, etcétera. Pero la trayectoria canónica del género en España es la siguiente:

Obras asimilables al género, pero que no comparten todas sus características, son Rinconete y Cortadillo de Miguel de Cervantes, El diablo Cojuelo de Luis Vélez de Guevara, El viaje entretenido (1603) de Agustín de Rojas Villandrando, La varia fortuna del soldado Píndaro (1626) de Gonzalo de Céspedes y Meneses, las novelas cortesanas con matices picarescos Las harpías de Madrid y coche de las estafas (1631), La niña de los embustes, Teresa de Manzanares, Aventuras del bachiller Trapaza y su continuación La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas (1642) de Alonso de Castillo Solórzano, Los antojos de mejor vista de Rodrigo Fernández de Ribera, El castigo de la miseria de María de Zayas y Sotomayor; muy próximos al costumbrismo están Antonio Liñán y Verdugo con sus Avisos y guía de forasteros que vienen a la corte (1620) y El día de fiesta por la tarde de Juan de Zabaleta, que describen una serie de tipos sospechosos de la sociedad madrileña de la época; de sesgo más autobiográfico que picaresco es la Vida de Diego de Torres y Villarroel. La comedia histórica de José de Cañizares, El picarillo de España, señor de la Gran Canaria, tiene elementos picarescos también. Una derivación hispanoamericana de la picaresca española es El Periquillo Sarniento (1816), de José Joaquín Fernández de Lizardi, y El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima (Gijón, 1773), narración de elementos picarescos compuesta por Concolorcorvo, pseudónimo de Alonso Carrió de la Vandera (1715–1783).

Picaresca europea

La novela picaresca española influyó extraordinariamente en la narrativa europea de su tiempo, la cual la imitó primero (como por ejemplo, en la Vida de Jack Wilton (1594) del inglés Thomas Nashe (1567–1601), o La novela cómica (16511657) del francés Paul Scarron, o El español de Brabante (1617), del holandés Gerbrand Adriaensz Bredero (1585-1618) o Historia verdadera de Isaac Winkelfelder y Jobst von der Schneid, de Nikolaus Ulenhart (aparecido en el mismo volumen de la traducción al alemán del Lazarillo de Tormes en 1617), para después crear también auténticas obras maestras del género, por ejemplo, Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders (1722) de Daniel Defoe, o La historia de Tom Jones, un expósito (1749) de Henry Fielding; otras obras importantes fueron Las aventuras de Roderick Random (1748) y Peregrine Pikle (1751), de Tobias George Smollett, todas obras de la literatura inglesa; hay, por otra parte, elementos picarescos en la famosa La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy (1759–1767) de Laurence Sterne.

En Alemania la obra maestra es, fuera del precedente autóctono de las leyendas en torno al pícaro Till Eulenspiegel, recopiladas por primera vez en 1515, El aventurero Simplicíssimus (1669), de Hans Jakob Christoph von Grimmelshausen, que compuso alguna otra obra más del género, la más lograda de las cuales es La pícara Coraje (1670), una novela picaresca feminista.

En Francia, aparte de las imitaciones demasiado serviles y ya mencionadas de Paul Scarron, se considera que la obra maestra del género es Las aventuras de Gil Blas de Santillana (cuatro vols., 1715–1735), de Alain René Lesage.

En la actualidad puede decirse que algunos ejemplos de la llamada novela negra policíaca están muy cerca de la novela picaresca y reactualizan sus tópicos con mucha fuerza.

La novela picaresca ante la crítica

La trayectoria crítica de la novela picaresca puede resumirse en cuatro grandes apartados:[3]

En esta perspectiva se incluye su discípulo Francisco Rico, que desarrolla en particular el punto de vista como forma de organizar el contenido de cada espécimen picaresco.

Véase también

Notas

  1. Miguel Herrero García: Vida de Cervantes. Madrid: Editora Nacional, p. 256.
  2. David A. Boruchoff, “Free Will, the Picaresque, and the Exemplarity of Cervantes’s Novelas ejemplares,” M L N [Modern Language Notes] 124, 2 (2009): 372-403.
  3. Begoña Rodríguez Rodríguez: "Introducción. Panorama crítico-bibliográfico de la novela picaresca", dentro de Antología de la novela picaresca española (2005) Revisado en agosto de 2014

Bibliografía

Dentro de la amplia bibliografía en torno al fenómeno literario de la picaresca, puede resultar útil consultar un trabajo específico como el ya clásico de Laurenti,[1] o a partir de esta selección de obras críticas:

Enlaces externos

  1. Joseph L. Laurenti, Ensayo de una bibliografía sobre la novela picaresca española. Madrid: CSIC, 1968.
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