Pie

Pie

Pie derecho humano
Latín [TA]: pes
pedis
TA A01.1.00.040
Arteria dorsal del pie, plantar medial, plantar lateral
Nervio plantar medial, plantar lateral, fibular profundo, fibular superficial
Enlaces externos
MeSH Foot
FMA 9664
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El pie es la porción terminal de una extremidad que lleva el peso del cuerpo y permite la locomoción. Es una estructura anatómica que se encuentra en muchos vertebrados. En muchos animales con pies, éste es un órgano independiente en la parte terminal de la pierna, y en general está compuesto por uno o más segmentos o huesos, incluyendo las zarpas, las pezuñas o las uñas.

Pie humano

El ser humano usa sus pies para la locomoción bípeda, haciendo posible la posición vertical y la liberación de los miembros superiores. En su concepto, constituye una bisagra con el suelo, siendo crucial, pero como estructura inferior a menudo resulta infravalorado. Anatómicamente, el pie y la mano humanas son variaciones de una misma estructura de cinco dígitos que es común a muchos otros vertebrados; es también una de las dos estructuras de huesos más complejas del cuerpo. En un estudio antropométrico en 1997 en el Norte de América, con hombres adultos de raza caucásica y una edad media de 35,5 años, se encontró que la longitud del pie de los hombres era por término medio de 26,3 cm con una desviación estándar de 1,2 cm.[1]

Anatomía del pie humano

El pie humano y el tobillo son una fuerte y compleja estructura mecánica que contiene 26 huesos, 33 articulaciones, y más de 100 músculos, ligamentos y tendones.

El pie se puede subdividir en tres partes: retropié, parte media y antepié.

Huesos del pie.

La porción ósea de el pie puede dividirse en tres partes:

La parte superior o dorsal del pie se llama empeine y la inferior planta. El pie se mueve en relación a la pierna con el auxilio de músculos extensores y flexores. Los primeros, que constituyen la pantorrilla, se insertan en la extremidad posterior del calcáneo por medio del tendón de Aquiles. Los segundos están situados delante de la pierna. Existen, además, músculos elevadores que hacen girar el pie hacia fuera o hacia dentro.

El pie humano está formado por tres arcos que constituyen una bóveda, dos arcos longitudinales y un arco transversal que están mantenidos por las formas entrelazadas de los huesos del pie, los ligamentos y los músculos. La ligera movilidad de los arcos cuando el peso se aplica y se retira del pie hace que el caminar y el correr sean más económicos en términos de energía.

El arco interno es el más largo y alto mientras que el arco externo tiene una longitud y altura menor a las del arco interno. Por último, el arco anterior cuyos puntos de apoyo son la cabeza del primer y quinto metatarsiano. La excesiva tensión en los tendones y ligamentos de los pies puede dar lugar a arcos caídos o pies planos. El arco externo se compone de posterior a anterior por: calcáneo, cuboides, quinto metatarsiano y la falange del quinto dedo. El interno lo forman astrágalo, escafoides, primera cuña, primer metatarsiano y falange del primer dedo.[2][3]

Huesos

Huesos del pie

Los huesos que constituyen el pie se disponen en tres grupos principales:[3]

Astrágalo
  • Astrágalo. Es el único hueso del tarso que se articula con la pierna, quedando sujeto por la mortaja tibioperonea y articulándose caudalmente con el calcáneo y ventralmente con el escafoides. Consta de una cabeza o porción anterior que se articulará con el escafoides, un cuello o segmento intermedio y un cuerpo o porción posterior. El cuerpo es la parte más voluminosa, su cara superior es articular formando la porción media o principal de la tróclea o polea astragalina.
Calcaneo
  • Calcáneo. Tiene una forma irregularmente paralelepípeda representando su mitad posterior el talón. En su cara superior distinguimos dos carillas articulares para el astrágalo. Entre ambas carillas existe un surco profundo denominado sulcus calcanei, que junto con sulcus tali forma un conducto o cueva ósea: el seno del tarso (sinus tarsi). La cara inferior es rugosa y presenta dos eminencias: las tuberosidades interna y externa del calcáneo. La cara externa presenta un pequeño tubérculo denominado tubérculo peroneo. En la cara interna podemos observar el canal calcáneo interno debajo del sustentaculum tali. La cara anterior es lisa y se articula con el cuboides. La cara posterior forma la parte prominente del talón.
  • Escafoides. Presenta una forma navicular. Su cara posterior o proximal ofrece una excavación articular para el astrágalo. Su cara anterior o distal presenta tres facetas triangulares para articularse con las cuñas. En la parte interna del hueso se aprecia un saliente denominado tubérculo del escafoides y en la parte externa una carilla plana para el cuboides.
  • Cuñas o huesos cuneiformes. Son tres: primera o medial, segunda o intermedia y tercera o lateral. Todas presentan una cara proximal triangular articulada con el escafoides y una cara distal también triangular articulada con los cuatro primeros metatarsianos.
  • Cuboides. Tiene forma irregularmente cuboidea. Su cara proximal es lisa y se articula con el calcáneo. Su cara distal presenta dos facetas articulares para el cuarto y quinto metatarsiano. En la cara medial presenta dos carillas, una anterior para la tercera cuña y otra posterior para el escafoides. El resto de sus caras (dorsal, plantar y lateral) son rugosas y no articulares. En la cara plantar destaca una cresta, la cresta del cuboides, que divide en dos partes su cara plantar constituyendo la parte anterior un canal denominado surco del peroneo lateral largo.
2º metatarsiano, vista anterior y posterior.
  • Metatarsianos. Son pequeños huesos largos, que se disponen de dentro afuera con los nombres de primero, segundo, tercero, cuarto y quinto. No se encuentran en el mismo plano sino que forman un arco transversal, más elevado por dentro que por fuera. Cada uno de ellos consta de una base o extremo proximal, un cuerpo o diáfisis y una cabeza o extremidad distal. El quinto suele presentar un saliente posteroexterno a nivel de su base: La apófisis estiloides del quinto metatarsiano. La diáfisis es prismática triangular con base dorsal y arista plantar. El primer metatarsiano (el más grueso) se articula con la primera cuña, el segundo encaja entre las tres cuñas, el tercero sólo se articula con la tercera, el cuarto con la tercera y el cuboides y el quinto sólo con el cuboides. Además todos se articulan entre sí.
  • Falanges. Se conocen con los nombres de primera o proximal, segunda o medial y tercera o distal o unqueal. El dedo gordo o hallux sólo tiene dos falanges: la proximal y la distal o unqueal. Son muy rudimentarias, presentando una base o extremidad proximal, una diáfisis muy corta y una cabeza o extremidad distal. Las superficies articulares de sus extremidades son trocleas rudimentarias.

Músculos

Los músculos que actúan sobre el pie se clasifican como músculos extrínsecos, los que se originan en la cara anterior, posterior o lateral de la pierna, y los músculos intrínsecos, que se originan en la cara dorsal o plantar del pie.[4]

Extrínsecos
Los músculos anteriores se originan en porción anterior de la pierna y se unen a los huesos del pie

Son todos aquellos músculos que se originan en la pierna y se unen a los huesos del pie. La tibia y el peroné y la membrana interósea separan estos músculos en grupos anteriores y posteriores, a su vez, se subdividen en subgrupos y capas.

Músculos intrínsecos del pie

Pueden dividirse en dos grupos: músculos de la planta del pie y músculos del dorso del pie.

Músculos de la planta del pie
Músculos de la planta del pie

Los músculos de la planta del pie los podemos dividir en 3 planos: profundo, medio y superficial.

Músculos del dorso del pie

Los músculos intrínsecos del dorso del pie son únicamente dos:[6]

Articulaciones del pie humano

Ligamentos del pie humano

Aponeurosis y fascias

La bóveda plantar humana

Se conoce como bóveda plantar el conjunto arquitectónico que forman los elementos óseos y ligamentosos del pie. Conforman una bóveda elástica que le permite adaptarse a las irregularidades del terreno y actuando como amortiguador en la marcha. Esto se debe a que sólo algunas zonas de los huesos del tarso y metatarso están en contacto con la superficie, por lo que forman una bóveda de forma triangular.

El peso que soporta el pie se transmite desde la articulación tibiotarsiana en tres direcciones hacia los puntos de apoyo de la bóveda plantar, mientras que los arcos antes descritos se aplanan y se elongan. Los puntos de apoyo de la bóveda plantar son 3, pero el peso no se reparte de forma equitativa entre cada uno de ellos.

La bóveda, a su vez, está sostenida por tres arcos. La curvatura de estos tres arcos es mantenida por ligamentos y músculos, lo que impide la separación de los huesos. Los arcos y los elementos que los constituyen son:

Arterias y venas

Las arterias que irrigan al pie son:

Las venas que recogen la sangre del pie son:

Ambas venas se interconectan formando un arco venoso dorsal.[8]

Nervios

Sensibilidad de la planta del pie

La inervación del pie procede principalmente del nervio tibial y nervio peroneo común, ramas del nervio ciatico. También del nervio femoral.

Fisiología del pie humano

Función

El pie gestiona los contactos estáticos y dinámicos del cuerpo con el suelo. Por ello, distinguimos entre estos aspectos.

Biomecánica

Posición de referencia: aquella en la que la planta del pie es perpendicular al eje de la pierna. A partir de esta posición podemos describir los distintos movimientos del pie:[10]

El pie durante la marcha.

La extremidad inferior, está destinada a las labores vitales de carga de peso y deambulación. Para llevar a cabo el estudio de la marcha, debemos hacer una breve referencia histórica del hombre y su supervivencia. El primer dato o referencia, lo encontramos en una inscripción en una tumba Egipcia, datado del año 2380 a. C. La locomoción incluye "movilidad animada e inanimada". La marca bípeda proporciona las ventajas evolutivas de una elevación relativa de los ojos y otros órganos sensoriales y la libertad de las extremidades para "evolucionar y desarrollar" las habilidades manuales.

• Debemos apuntar que durante la bipedestación simétrica, el peso de cuerpo va a estar repartido por igual sobre los dos pies, por lo que para poder levantar un pie, es necesario llevar todo el peso del cuerpo sobre el pie contrario.[11]

• Durante la marcha, el apoyo del pie va avanzando en dirección anterior, desde el momento en el que el talón golpea en el suelo, hasta que los dedos se despegan.

• El pie está en apoyo durante aproximadamente el 60% del ciclo. [12]

El ciclo normal de la marcha consta de 4 fases:[13]

1. Fase de contacto: Comienza con el apoyo del calcáneo en el suelo. A continuación, existe una fase de pronación del pie para absorber de forma elástica el choque. Cuando caminas o corres, la pronación ayuda a suavizar el impacto del contacto inicial. Sin la pronación, todo el impacto de cada paso sería transmitido a la parte superior de las piernas y se afectaría la mecánica normal de las extremidades inferiores. Además de actuar de amortiguador de impactos, la pronación también ayuda al pie a "reconocer" sobre qué tipo de superficie estamos, ajustando y estabilizando el pie al tipo de terreno. Esta fase de contacto puede producirse gracias a la contracción excéntrica del extensor largo de los dedos y del tibial anterior.

2.Fase de apoyo medio: con el retropié totalmente pronado, los metatarsianos golpean el suelo. El centro de gravedad del cuerpo pasa desde atrás a lo largo del pie. Durante esta fase se produce la supinación de la articulación subastragalina, transformando el pie en una palanca rígida. El peso del cuerpo pasa por el mediopié cuando el tobillo se encuentra en dorsiflexión máxima, sometiendo al complejo gastronemio-sóleo a su máxima carga.

3.Propulsión: el peso del cuerpo se va desplazando hacia delante hacia las cabezas de los metatarsianos y empieza el despegue del talón.

4.Balanceo: es la última fase del ciclo de la marcha. Se mantiene la dorsiflexión del pie para que los dedos no golpeen el suelo y la supinación para posicionar el pie para el contacto del calcáneo con el suelo y la repetición del ciclo.[14]

En estas fases intervienen dos importantes factores: la gravedad y el rozamiento con el suelo. La ausencia de la gravedad impide la marcha. Por otra parte si el coeficiente de rozamiento es muy bajo o nulo, el pie resbala.[15]

Tipos de pie

Se distinguen tres tipos:

Tipos de pisada en el corredor

La pisada puede evaluarse de dos formas: estática y dinámica. La forma estática corresponde a la huella plantar en la posición anatómica y la dinámica al análisis del pie en movimiento.

Hay tres tipos de pisada: pronadora, neutra y supinadora.

Tipos de pisadas

Deformidades del pie en el ser humano

Las deformidades del pie se pueden clasificar en dos grandes grupos:

Algunas de las deformidades más frecuentes son las siguientes:

Es frecuente que estas alteraciones aparezcan combinadas, por ejemplo en el pie plano-valgo o en el equino-varo.[16]

Pie cavo

Pie cavo patológico provocado por una enfermedad neurológica
Pie con arco plantar normal

Se caracteriza por que la altura de la bóveda plantar es excesiva. Para el adecuado diagnóstico de esta anomalía se utiliza el estudio de la huella plantar. El pie cavo se caracteriza por una prominencia convexa en el borde externo del pie y un aumento de la profundidad de la curva del arco interno, pudiendo llegar a alcanzar el arco externo y dividir la huella plantar en dos.[10]

El pie cavo se divide en dos grupos, el pie cavo fisiológico, también llamado idiopático, que es el más usual, y el pie cavo patológico que es secundario a otra enfermedad, con frecuencia de tipo neurológico o congénita.[10]

Pie plano

Pie plano de un adulto

El pie plano consiste en la perdida de altura de la bóveda plantar normal, lo que provoca un aumento en la superficie de contacto del pie con el suelo. Puede diagnosticarse simplemente observando el pie, en el que se comprueba la desaparición del arco interno, o mediante huellas plantares u otras técnicas. Según la gravedad de la afección puede clasificarse en distintos grados, el grado I se considera incluido dentro de la normalidad, por contra en el grado IV la sintomatología es muy importante.

Puede dividirse en dos grupos principales:

El pie plano se asocia a otras alteraciones, el retropié presenta una deformidad en valgo y el antepié se encuentra en abducción.[17]

Por regla general, y con contadas excepciones, se deberán tratar solo los pies planos que producen síntomas dolorosos. En principio se podrá usar plantillas de descarga, si con estas no es suficiente para permitir una marcha normal e indolora, se requerirá una intervención quirúrgica que consiste básicamente en el restablecimiento de la forma del pie con o sin fusión (artrodesis) de la articulaciones alteradas. Una última consideración sobre el uso de plantillas, es que su finalidad no es la de restablecer una forma normal del pie, si no la de evitar el dolor. En muchas ocasiones el médico las prescribe a niños con pies planos más que para evitar una evolución a pie plano del adulto (ya que está demostrado que son inútiles para este fin) para evitar la ansiedad de algunos padres que piensan que no se está haciendo nada para tratar la deformidad de su hijo. En todos los casos se aconseja evitar la obesidad y el uso de calzado cómodo.

Pie zambo

Es una alteración congénita del pie en la que éste se encuentra en posición equino-varo de talón, aducto, supinado del antepié. Es idiopática, es decir que no se puede encontrar la causa o que ésta es desconocida. Es más frecuente en los niños en una proporción 2:1 y la afectación es bilateral en un 50% de los casos. Puede presentarse como malformación aislada o asociada a otros procesos malformativos,(espina bífida, enanismo acondroplásico) enfermedades neuromusculares (artrogriposis) o anomalías cromosómicas. En los casos asociados, el pronóstico suele ser peor, son pies más rígidos y requieren tratamiento quirúrgico y fisioterapia intensiva.

Pie aducto

Se distingue del pie zambo en que sólo el antepié se desvía hacia el lado medial, pero el retropié se posiciona de forma plantígrada. Algunas formas se resuelven espontáneamente o necesitan tratamiento con yesos seriados y zapatos de horma invertida.

Desequilibrios del arco anterior

Los desequilibrios del arco anterior pueden ser de diferentes tipos. A continuación se detallan las distintas posibilidades.

Alteraciones del retropie

Principalmente las alteraciones que se producen en la parte posterior del pie son:

Patología del pie humano

Instrumentos para el análisis del pie

La medición de la distribución de la presión plantar es útil para el diagnóstico de enfermedades del pie, en la evaluación de la deformación del pie, en el seguimiento de tratamientos protésicos, en la evaluación funcional del pie prequirúrgica y posquirúrgica, en la medicina deportiva y la evaluación de plantillas, entre otros.

Pies en los animales

Cascos de un caballo

Las características de los pies varían de un animal a otro. Muchos vertebrados que tienen piernas también poseen pies situados en su extremo inferior. Para estos animales, el pie es una compleja estructura de huesos, músculos y otros tejidos conectivos.

El pie que más se acerca al del pie humano en la escala animal es el de los mamíferos, pero es menos ancho, menos largo y forma más saliente por detrás, excepto los cuadrumanos y los mamíferos marinos. Entre los carnívoros, los osos y otros animales semejantes tienen la planta del pie particularmente desarrollada, que es de donde viene la antigua distinción entre animales plantígrados y digitígrados

En los animales esencialmente andadores o que deben soportar una masa considerable, los dedos disminuyen en número y longitud. Así vemos que:

En las aves, la mitad del tarso está soldada con la tibia y la otra con el metatarso. Estos animales solo apoyan en el suelo las falanges.[24]

Curiosidades sobre los pies

  1. Una persona promedio camina unos 10 000 pasos por día. Eso equivale a unas 150 000 millas a lo largo de su vida, suficiente como para dar la vuelta al mundo cuatro veces.
  2. El récord de los pies más grandes lo tiene Matthew McGrory (el actor más alto del mundo. Conocido por la película Big Fish), quien calzaba zapatos número 62.

Referencias

  1. VV.AA.: Texto y Atlas de Anatomía Prometheus, Editorial Panamericana, 2008, ISBN 978-84-7903-600-3
  2. 1 2 Fisiologia articular tomo II. A.I. Kapandji
  3. 1 2 Pecho Vega, Agustín: Semiología de la pierna, tobillo y pierna. Cirugía ortopédica y traumatología. Consultado el 2 de abril de 2012
  4. Anatomía y movimiento humano: Estructura y funcionamiento. Consultado el 4 de febrero de 2011.
  5. 1 2 3 4 5 Síntesis de anatomía humana para Fisioterapia y Kinesiología. Consultado el 25 de marzo de 2012
  6. 1 2 M. Llusa, A. Merí, D.Ruano: Manual y atlas fotográfico de anatomía del aparato locomotor. Editorial Médica Panamericana, 2003, ISBN: 84-7903-784-9. Consultado el 30 de marxo de 2012.
  7. Osteología: Bóveda plantar.
  8. R. L. DRAKE, A. VOGL, ELSEVIER ESPAÑA, S.A., 2010; GRAY: ANATOMIA PARA ESTUDIANTES 2º ED. ISBN 978-84-8086-671-2
  9. Fundamentos de anatomía con orientación clínica, 2º edición, Editorial Médica Panamericana, 2007, ISBN 950-06-1578-9. Consultado el 10 de abril de 2012
  10. 1 2 3 4 Corrales Márquez, Rosario: Epidemiología del pie cavo en la población escolar de Málaga, 1999, Universidad de Málaga, tesis doctoral. Consultado el 25 de marzo de 2012
  11. Fisiologia articular tomo II. A.I. Kapandji
  12. La Marcha Humana, la Carrera y el Salto. Biomecánica, exploraciones normas y alteracionesEric Viel. Editorial Masson. Capítulo 3.
  13. Capítulo 3: Nomenclatura, Tesis Doctoral.
  14. Evaluation of foot and ankle pain in the young athlete: Gait Cycle. UpToDate
  15. Fisiologia articular tomo II. A.I. Kapandji
  16. Antonio Vilador Prece: Quince lecciones sobre patología del pie. Barcelona, 2000, ISBN 84-07-00191-0. Consultado el 15 de marzo de 2012.
  17. Mosca, Vincent S. (2010). «Flexible flatfoot in children and adolescents» (pdf). Journal of Children´s Orthopaedics (en inglés) (Seattle): 1–15. doi:10.1007/s11832-010-0239-9. Consultado el 18 de febrero de 2010.
  18. F.Santonja: Deformidades de los dedos de los pies. Consultado el 20 de marzo de 2012
  19. Libro: Goniometría. Evaluación de la Movilidad Articular. Sección 3. Norkin. Editorial Marban.
  20. de vínculo, Videos de Goniometría del pie. F.A. Davis´s Goniometry videos.
  21. Francisco Corbi Soler (Agosto de 2008). «Biomecánica del Pie». Consultado el 18 de abril de 2012.
  22. , Artículo científico. Consultado el 11 de abril del 2012.
  23. Diccionario enciclopédico popular ilustrado Salvat (1906-1914)

Salazar, Oscar. «La bóveda plantar» (pdf). 

Enlaces externos

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