Poder político

El poder político es la consecuencia lógica del ejercicio de las funciones por parte de las personas que ocupan un cargo representativo dentro de un sistema de gobierno en un país. Generalmente, éste influye en el comportamiento, ya sea en pensamiento o en el actuar de una sociedad.

Es legítimo cuando es elegido conforme a las leyes del país (constitución). En países democráticos tiene como sustento la legitimidad otorgada por el pueblo por medio del voto popular (elecciones), pero se le suele considerar abusivo cuando se excede en el ejercicio de sus funciones, avanzado en materias que están dentro del ámbito de los otros poderes (intromisión de poderes). El poder político es ilegítimo cuando utiliza mecanismos no autorizados por las leyes y se adueña del poder gubernamental (ejecutivo-legislativo) sin tener la legitimidad del pueblo, otorgada por el voto popular.

Manifestaciones del poder

Legitimación del poder político

PODER POLÍTICO: Desde un punto de vista filosófico político, se concibe al poder como la capacidad que tiene un individuo o un grupo de modificar la conducta de otros individuos o grupos. En Ciencia Política, aunque ya no se acepta que sea el concepto central único, hay acuerdo en que tiene fundamental importancia. Burdeau lo define como "una energía social, emanación de una representación mental, colectiva y dominante, del orden social deseable", en nombre de la cual se presta acatamiento al mando político. Siempre se manifiesta en la relación humana y en su génesis está la obediencia: se tiene poder en la medida en que se es obedecido. Hay muchas clasificaciones del poder. Damos aquí brevemente las más usuales en el análisis político: poder actual (relación entre comportamientos efectivos); poder potencial (relación entre aptitudes para actuar); poder estabilizado (muy alta probabilidad de ser obedecido); poder anónimo (propio de comunidades primitivas, reside más en la costumbre, el tabú, la tradición, que en las personas); poder personalizado (que reside en la voluntad personal del jefe); poder institucionaliza do (estabilizado y articulado en roles coordinados; culmina cuando el Estado se convierte en titular único y abstracto del poder); poder abierto (sensible a las variaciones de la conciencia colectiva sobre el orden social deseable); poder cerrado (al servicio de una representación del orden social deseable que se considera permanente); poder de jure (reconocido por la normativa jurídica vigente); de facto (existente pero carente de respaldo legal). Desde la tradicional definición del hombre (y de la mujer) como "animal político", ofrecida por Aristóteles, hasta las concepciones actuales sobre la complejidad del poder en las condiciones de un mundo global; los problemas de gobernabilidad derivados de fenómenos como la corrupción; los cambios en los fundamentos de la legitimidad del poder en una era mediática; los intentos opuestos de fundar comunidades políticas autogestionarias, de un lado, a transestatales, por otro, todos ellos son tópicos candentes de unas ciencias políticas que se ocupan de un tema en el cual le va la vida al ser humano, casi en sentido literal, tanto más en Colombia, donde la metáfora o ficción se aproxima de modo dramático a la realidad.

El término poder, debe interpretarse como un conjunto de relaciones entre las personas, no el poder que ejerce el hombre sobre la naturaleza o sobre los animales. Podemos afirmar, parafraseando a Morgenthau (Morgenthau, Hans J. S.F. p. 49), siendo la aspiración del poder el elemento distintivo de la política, la política en los grupos sociales es por necesidad una política de poder. El poder hace a la esencia de la vida política, implicando una relación de mando y obediencia. Tener poder es la posibilidad de producir consecuencias intencionalmente en otro u otros, a través de ciertos medios físicos o ideales. El poder político siempre se desarrolla entre seres humanos. El poder es una energía que logra la obediencia por medio de promesas de premios o amenazas de castigos. Es un poder público pleno monopolizador de la coacción, para evitar la venganza privada.El poder es producto de la interacción humana y por lo tanto un fenómeno social permanente. El poder político antecede al Estafo moderno, pues antes de él ya existían personas que desarrollaban actividades políticas, de luchas por el poder y ejercicio del mismo, desde que el hombre comenzó a agruparse bajo alguna forma de liderazgo.Tomás Hobbes definió el poder como los medios presentes de un hombre que le permiten obtener algún bien futuro manifiesto. El francés Maurice Hauriou (1856-1929) lo definió como una libre energía, que gobierna a un grupo humano por su superioridad, con el fin de crear continuamente el derecho y el orden. Harold Laski, politólogo inglés (1893-1950) justificó la existencia del poder para satisfacer las demandas sociales. En la Edad Antigua (salvo en la democracia ateniense, en la república romana y en los primeros tiempos del imperio) el poder era absoluto, sustentado generalmente en la idea de un rey deificado. Con el advenimiento del cristianismo el poder absoluto del monarca se justificó como otorgado por Dios. En las actuales democracias ya el poder no es absoluto, sino dividido en los tres poderes del Estado: Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y debe contar con el reconocimiento, o sea poseer legitimación. En las actuales democracias el poder político reside en el pueblo que lo delega en sus representantes elegidos por el voto popular por un período de tiempo limitado.

Véase también

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