Roca sedimentaria

Rocas estratificadas: sedimentos dolomíticos de plataforma continental. Cretácico de Cuenca, España.

Las rocas sedimentarias son rocas que se forman por acumulación de sedimentos, los cuales son partículas de diversos tamaños que son transportadas por el agua, el hielo o el aire, y son sometidas a procesos físicos y químicos (diagénesis), que dan lugar a materiales consolidados. Las rocas sedimentarias pueden formarse a las orillas de los ríos, en el fondo de barrancos, valles, lagos, mares, y en las desembocaduras de los ríos. Se hallan dispuestas formando capas o estratos.

Existen procesos geológicos externos que actúan sobre las rocas preexistentes, estos agentes las meteorizan, transportan y depositan en diferentes lugares dependiendo del transporte (agua, viento, hielo). De igual manera, distintos organismos animales o vegetales pueden contribuir a la formación de rocas sedimentarias (fósiles). Las rocas sedimentarias pueden existir hasta una profundidad de diez kilómetros en la corteza terrestre. Estas rocas pueden presentarse sueltas o consolidadas, es decir, que han sido unidas a otras por procesos posteriores a la sedimentación, conocidos como diagénesis.

Las rocas sedimentarias cubren más del 75 % de la superficie terrestre, formando una cobertura sedimentaria que se encuentra sobre rocas ígneas y, en menor medida, en metamórficas. Sin embargo su volumen total es pequeño cuando se comparan sobre todo con las rocas ígneas, que no solo forman la mayor parte de la corteza, sino la totalidad del manto.[1]

Procesos geológicos externos

Sobre las rocas expuestas actúan los procesos geológicos externos como la meteorización, la erosión, el transporte y la sedimentación, provocados por el medio ambiente o algún organismo, y que causan la destrucción del relieve. Los dos primeros procesos desgastan las rocas y las rompen en fragmentos cada vez más pequeños, conocidos como clastos o detritos, que son arrastrados por los ríos, el viento o los glaciares, para ser depositados en las cuencas sedimentarias, normalmente el fondo de mares y lagos; existe una relación entre el tamaño de los fragmentos y la distancia que recorre, de manera que cuanto menor es el clasto mayor es la distancia que recorre y viceversa.

Ambientes sedimentarios

Las características del sedimento dependen en parte de la forma en que se realice la sedimentación. Las condiciones físico-químicas del medio en el que ocurre la sedimentación tienen gran importancia en el depósito de sedimentos de carácter químico pues son dichas condiciones las que determinan la existencia de ciertos organismos de cuyos restos se forman sedimentos orgánicos.

Ambientes sedimentarios continentales

Sedimentos continentales de origen fluvial: facies de llanura de inundación y de relleno de paleocauces (Mioceno de Cuenca, España).

Ambos ejemplos presentan estratificaciones cruzadas.

Ambientes sedimentarios marinos

Son más extensos y continuos que los continentales. Se encuentran tanto sedimentos detríticos como químicos y orgánicos.

Tipos

Rocas detríticas: Conglomerados, areniscas y lutitas caolínicas (en primer término). Formación Utrillas (Cretácico), en Soria, España.
Conjunto de algunas rocas Sedimentareas.

Pueden clasificarse por su génesis en:

Por su composición se clasifican en:

Referencias

  1. Costa, M., Ferrer, M., Bonafeu, M.D., Estrada, M. & Roger, E. 2009. Ciències de la Terra i del Medi Ambient, 1. Castellnou, Barcelona. ISBN 978-84-9804--510-9.
  2. López, Juan Manuel. (2006). Geología Aplicada a la Ingeniería Civil. Madrid, Dossat 2000.
  3. Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales «siliciclástico». Glosario de Geología. Acceso 7 de septiembre de 2015.

Enlaces externos

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