Voto sustractivo

Se llama voto sustractivo a la propuesta de modificar la modalidad de voto tradicional —independientemente del sistema electoral en uso— por uno que permita al ciudadano decidir si usará su voto para sumar apoyos a un candidato (voto aditivo) o para restárselo (voto sustractivo).

La propuesta se fundamenta en dos líneas argumentales:

  1. La incapacidad del voto exclusivamente aditivo para recoger la voluntad de los ciudadanos.
  2. El traslado de la votación desde una metáfora militar a una de negociación.

En términos formales, el voto sustractivo se plantea como una variante, simplificada y menos expuesta al voto estratégico, de sistemas en que el votante debe jerarquizar el orden de sus preferencias, como en los de Borda, Condorcet o Schulze.

Participación electoral

Cuando un ciudadano se siente razonablemente representado por un candidato, el voto aditivo es la manera más directa de manifestar su apoyo. Pero cuando esto no ocurre, sus alternativas son no votar, emitir un voto en blanco o hacerlo por alguno que resulte indiferente, ante la eventualidad de que resulte electo un candidato particularmente indeseable. La opción de un voto sustractivo se hace cargo de la posibilidad de que un ciudadano no tenga una preferencia definida por ningún candidato, pero sí manifieste rechazo por alguno. La posibilidad de optar entre sumar o restar un voto amplía la capacidad del voto de recoger la voluntad de los ciudadanos, reduciendo con eso uno de los motivos de la baja participación electoral.

Legitimidad de los resultados

El voto mayoritario es, en última instancia, una civilizada metáfora militar. Si las decisiones se tomaran por la fuerza, el grupo mayoritario se impondría y la minoría debería acatar. El voto traslada la lucha al campo electoral, eliminando la violencia, pero manteniendo el principio. La posibilidad de voto sustractivo transforma radicalmente la metáfora. Para imponerse, un candidato no sólo debe atraer simpatizantes, sino que debe evitar generar odiosidad en el resto (se asume que hay más de dos candidatos). Conjugar apoyo y rechazo está alineado con la idea de que el gobierno no pertenece ni a unos ni a otros, sino a todos, así que debe ser fruto de una negociación. La necesidad de no generar rechazo obliga a los candidatos a ser respetuosos de los intereses de aquellos que no son su base de apoyo, transformando la batalla en negociación.

Discusión de casos

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